Restricciones en puertos chinos y sus consecuencias para América Latina

Según destaca MasContainer,  decenas de ciudades chinas se encuentran estos días bajo confinamientos parciales o totales, después de detectarse un nuevo y significativo auge en casos de contagios por coronavirus en el gigante asiático que amenazan la controvertida estrategia de «covid cero» implementada por las autoridades.

Debido a la propagación de la variante ómicron, Shanghái, con 26 millones de habitantes y un peso vital para la economía del país, sufre la peor ola desde la originada en Wuhan hace más de dos años. Pero esta metrópolis china no es sólo un centro financiero global, es también uno de los puertos de mercancías más importantes del comercio internacional.

De igual manera, el tráfico de mercancías tanto aéreo, como marítimo y por carretera en esta región también se está viendo dramáticamente afectado, con efectos que se están extendiendo paulatinamente a las cadenas de suministro globales que tienen en China, en general, y en Shanghai, en particular, uno de sus principales nodos a escala planetaria.

En concreto, se estima que un 40% de los vuelos de carga con salida desde Shanghai han sido cancelados durante este último cierre sanitario. Sin embargo, tras el primer impacto del cierre, parece que la actividad industrial en el área de Shanghai va recuperando el tono progresivamente.

Es por esto que el sector logístico internacional tiene la vista puesta en que las consecuencias de este parón vayan diluyéndose a medida que se absorben los volúmenes que hasta ahora permanecían congestionados, siempre que se consiga aminorar lo máximo posible el temido efecto látigo.

Así mismo, también se están recuperando conexiones por carretera que facilitan las conexiones del enclave con el interior del país y permiten ganar tracción a las industrias de la zona a medida que se normaliza tanto el abastecimiento, como la salida de mercancía.

Al mismo tiempo, los fletes marítimos parecen haberse relajado, así como la congestión que viven los puertos de la costa oeste norteamericana, aunque también se estima que podría volver a recrudecerse a medida que se recuperan los tráficos desde Shanghai.

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